Mientras las cifras oficiales del Banco Central de la República Dominicana presentan un panorama macroeconómico estable y un crecimiento sostenido, la realidad en la mesa de millones de hogares dominicanos cuenta una historia diferente. El costo de la canasta básica familiar, lejos de estabilizarse, ha experimentado un incremento «silencioso» que ha disparado la preocupación entre la ciudadanía.

AL MINUTO RD conversó con economistas y ciudadanos de a pie. «Con el mismo sueldo que ganaba hace dos años, ahora apenas cubro la mitad de las necesidades básicas», afirma doña Carmen, madre de tres hijos en Santo Domingo Este. Este sentimiento es respaldado por estudios independientes que señalan un desfase preocupante entre el aumento salarial y la inflación real de productos esenciales como alimentos, alquileres y servicios.

¿Dónde está el desequilibrio? Expertos consultados por nuestro medio apuntan a la especulación en la cadena de distribución, la dependencia de importaciones y una política fiscal que, aunque busca recaudar, no siempre alivia la presión sobre el consumidor final. Proponen medidas urgentes como la revisión de los aranceles a productos básicos, la creación de mercados de productores directos y el fortalecimiento de programas de subsidios focalizados para evitar que la brecha económica siga creciendo.

La pregunta es clara: ¿Hasta cuándo podrá el ciudadano dominicano hacer malabares para estirar su sueldo? La sociedad espera respuestas y acciones concretas que garanticen un alivio real en la economía familiar.

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